Orígenes de la novela ...

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Bailly-Ballière é hijos, 1910
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Pasajes populares

Página xv - ¡O cruel juez! ¡Y qué mal pago me has dado del pan que de mi padre comiste! Yo pensaua que pudiera con tu favor matar mil hombres sin temor de castigo, iniquo falsario, perseguidor de verdad, hombre de [baxo] suelo.
Página ccvii - How sweet the moonlight sleeps upon this bank! Here will we sit, and let the sounds of music Creep in our ears: soft stillness and the night Become the touches of sweet harmony. Sit, Jessica. Look, how the floor of heaven Is thick inlaid with patines of bright gold; There's not the smallest orb which thou behold'st But in his motion like an angel sings, Still quiring to the...
Página xl - Tiene esta buena dueña al cabo de la ciudad, allá cerca de las tenerías, en la cuesta del río, una casa apartada, medio caída, poco compuesta y menos abastada.
Página xxxii - CALISTO fue de noble linaje, de claro ingenio, de gentil disposición, de linda crianza, dotado de muchas gracias, de estado mediano. Fue preso en el amor de Melibea, mujer moza, muy generosa, de alta y serenísima sangre, sublimada en próspero estado, una sola heredera a su padre Pleberio, y de su madre Alisa muy amada.
Página c - Las alhajas que tengo es el ajuar de la frontera, un jarro desbocado, un asador sin punta; la cama en que me acuesto está armada sobre aros de broqueles, un rimero de malla rota por colchones, una talega de dados por almohada, que aunque quiera dar colación, no tengo qué empeñar, sino esta capa arpada que traigo a cuestas.
Página lxv - Doncella graciosa y de alto linaje, tu suave habla y alegre gesto, junto con el aparejo de liberalidad que muestras con esta pobre vieja, me dan osadía a te lo decir.
Página ci - Nunca antes de la época romántica fueron adivinadas de un modo tan hondo las crisis de la pasión impetuosa y aguda, los súbitos encendimientos y desmayos, la lucha del pudor con el deseo, la misteriosa llama que prende en el pecho de la incauta virgen, el lánguido abandono de las caricias matadoras...
Página xcv - ... en andar; todos me saludan; ni perro me ha ladrado, ni aue negra he visto, tordo, ni cueruo, ni otras naturas14. E lo mejor de todo es, que vea á Lucrecia á la puerta de Melibea; prima es de Elicia; no me será contraria.
Página clxxxix - Si me decís por qué en todo ese retrato no puse mi nombre, digo que mi oficio me hizo noble, siendo de los mínimos de mis conterráneos, y por esto callé el nombre, por no vituperar el oficio escribiendo vanidades con menos culpa que otros que compusieron y no vieron como yo...
Página xc - Y sabe, si no sabes, que dos conclusiones son verdaderas: la primera, que es forzoso al hombre amar la mujer y la mujer al hombre; la segunda, que el que verdaderamente ama es necesario que se turbe con la dulzura del soberano deleite, que por el Hacedor de las cosas fue puesto, porque el linaje de los hombres se perpetuase, sin lo cual perecería.

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